30 de enero de 2015

Huécija, a los pies de un convento agustino

Entrada al centro urbano de Huécija.
Huécija es uno de esos pueblos por los que no se pasa, si no que tienes que ir expresamente. Desde la carretera más cercana se observa una gran torre con unas manchas difuminadas de color blanco en mitad del verdor del valle del Andarax, es el convento de los Agustinos que se eleva sobre las blancas casas de este pequeño pueblo alpujarreño. Huécija es pequeña en hechuras y en habitantes pero grande en patrimonio y personalidad.

Iglesia de la Asunción de Huécija.
A orillas de la calle Real que vertebra el centro urbano del municipio se yerguen viviendas eclecticistas decimonónicas pertenecientes a la pujante burguesía de la época. Al final de esta calle se encuentra la iglesia de la Anunciación, siempre a la sombra del convento de los Agustinos. Esta iglesia del siglo XVI es la típica construcción religiosa con planta de cruz latina pero con algunos aspectos llamativos ya que carece de torre y de una explanada en su puerta, como vemos en casi todos los pueblos, ya que sus muros están encajonados entre calles estrechas.

Lavadero de Huécija.
Bordeando la iglesia se asciende hasta la casa consistorial, sede política del pueblo ubicada en un edificio típico, sin destacar demasiado se identifica gracias a las banderas que ondean en los balcones. En la plaza que hay a los pies del ayuntamiento se encuentra la escuela hermanada por la música con su pueblo vecino Alicún.

Caminamos por el Barrio Alto a través de calles serpenteantes hasta que encontramos una obra de ingeniería hidráulica de gran valor y belleza. El Lavadero de Huécija recién restaurado tiene una gran similitud con los Aljibes Árabes de Almería con su nave rectangular y sus muros de ladrillo visto, el techo se aprovecha de manera extraordinaria con un fondo de mimbre.

En este pueblo se maneja muy bien el mimbre, el esparto y las hojas de farfolla. Los objetos artesanales que aquí se realizan tienen gran tirón y todos los años se organizan talleres donde se perfeccionan estas técnicas ancestrales que no deben perderse nunca, y al menos en Huécija no se perderán.

Dentro del municipio y sobre un cerro con forma de cono en la Sierra de Gádor se construyó la ermita de la Cruz , desde aquí es posible tocar el cielo y ver a vista de pájaro los municipios que forman el valle medio del Andarax.

Panorámica de Huécija desde el paseo que une esta localidad con Alicún.


La Maravilla

Calle Real de Huécija y torre del convento.
El convento de los Agustinos es una obra maestra del arte barroco en Almería. Su esbelta silueta puede verse desde cualquier punto del municipio incluso desde las localidades vecinas. Se construyó en 1511 con el propósito de evangelizar a los ciudadanos tras la reciente reconquista cristiana. Unas décadas más tarde el convento sufrió el saqueo de los moriscos donde murieron todos los frailes que hacían vida en el interior, además el edificio salió muy mal parado.

Tras sucesivas reconstrucciones, en la actualidad está declarado Bien de Interés Cultural. Es, al fin y al cabo un monumento de renombrado esplendor situado a poco más de treinta kilómetros de distancia con la capital almeriense, su visita es obligada y gratificante.

Nunca se va por última vez a este pueblo, cuando te vas despidiendo ya estás pensando en volver. Porque disfrutar de la sencillez y la tranquilidad es posible en La Alpujarra, y más aún en el rincón mejor guardado de esta comarca que se llama Huécija.

Convento de los Agustinos de Huécija, Almería.

28 de enero de 2015

Teatro Apolo, el templo griego de Almería

Teatro entre las calles Juan Lirola y Obispo Orberá.
El Partenón de Atenas es el templo griego más famoso del mundo y está dedicado a la diosa Atenea. En pleno centro de Almería tenemos nuestro pequeño templo griego dedicado al dios Apolo. Apolo era perfección, belleza, armonía y razón. Elementos que se le pueden atribuir al teatro de Almería que lleva su nombre.

El edificio neoclásico del Teatro Apolo tiene aires de templo griego y se encuentra en la calle Obispo Orberá, esquina Juan Lirola, en pleno centro de Almería. Nada tiene que ver con la majestuosidad del templo dórico de la Acrópolis de Atenas. Pero si en algo se parece es que de los dos se emana cultura y sabiduría. En el Partenón de Atenas se reunían sabios y filósofos, en el teatro de Almería se reúnen gente del arte y amantes de la cultura desde hace más de cien años.
Patio de butacas del Teatro Apolo.

Y es que desde su construcción a finales del siglo XIX han pasado numerosos arquitectos para su remodelación y darle el aspecto que presenta. El Teatro Apolo se construyó sobre el solar que dejó el vetusto Teatro Calderón.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX fue sede del Círculo de Lectores, lugar de reunión para escritores de renombre a nivel nacional como Francisco Villaespesa o Carmen de Burgos, y muchos otros poetas importantes a nivel provincial como Pácido Langle que llegó a presidir esta institución.

Estas reuniones de la crema de la intelectualidad indaliana acercaron las tendencias y movimientos literarios de la época como el modernismo y el regeneracionismo a la población de Almería.

Sala de exposición en el interior del Teatro Apolo.


La Maravilla

Elegante patio de butacas del Teatro Apolo.
Los seguidores de las nuevas tendencias de principios del siglo XX llenaban los patios de butacas del Teatro Apolo, profesores, dueños de comercios, periodistas, etc.

En la actualidad, tras una profunda reforma, las proyecciones de cine le han robado el protagonismo a las escenas teatrales. Tras ser adquirido por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería ha pasado a dominio público y compite sanamente con otros equipamientos culturales de la capital como el Auditorio Maestro Padilla, o los museos  de Arte, Arqueológico y de la Guitarra.

De su amplia gama de ofertas culturales que ofrecen semanalmente sobresalen las proyecciones cinematográficas, con películas para un gusto distinguido como Érase una vez en Anatolia, God Help the girl o el Secuestro de Michel Houellebecq, ésta última muy divertida que narra la estrovertida forma de vida de este escritor francés que estuvo un tiempo afincado en nuestra provincia.

Fachada del Teatro Apolo de Almería.

26 de enero de 2015

Huércal de Almería, el casco histórico y la calle Real

Calle Real de Huércal de Almería.
Huércal de Almería fue considerado durante siglos un arrabal de la ciudad de Almería. Hoy es un municipio con hechuras de ciudad grande y moderna. Méritos conseguidos por voluntad propia y sacrificio de los hijos nativos y adoptivos del pueblo.

Del viejo pueblo que obtuvo la independencia de la capital almeriense en 1847 quedan testigos inmortales, con aspecto cambiado pero con la memoria inalterable. Elementos claves de estos recuerdos son La Plaza y la calle Real.
Estación de ferrocarril Huércal - Viator.

Los viajeros, trabajadores o residentes que han pasado por Huércal Pueblo lo han hecho, de manera casi obligada, por la calle Real. Esta calle toma ese nombre por el trayecto que hiciesen los Reyes Católicos tras la Reconquista de Almería en 1489, al cruzar por este camino de Huércal de Almería con destino a la capital.

Entrando a Huércal por la calle Real desde Almería el primer edificio emblemático que encontramos es la estación de ferrocarril Huércal - Viator. Este lugar es la sede de la Mancomunidad de municipios del Bajo Andarax pese a su aspecto de abandono.

Fachada de la Biblioteca de Huércal de Almería.
Más adelante, frente a La Plaza, se encuentra la Biblioteca Municipal ocupando otro edificio pintoresco. Su fachada es la vieja fachada del inexistente Palacio de Boleas, cercano al centro del pueblo que construyeron los árabes y aprovecharon los cristianos como lujosa mansión. La Biblioteca ha visto pasar a todos los niños del pueblo y a los adultos que en su día fueron niños. Su constante progreso hace que podamos encontrarla incluso en las redes sociales haciendo llegar la cultura a todas las casas.

Antiguo Ayuntamiento de Huércal de Almería.
Antes de contemplar La Plaza subimos por los míticos escalones de la calle Hermanos Machado. Aquí los nombres de las calles tienen aires de grandeza; Villaespesa,Celia Viñas, Hernán Cortés, Juan de Austria. Y es que si de algo podemos presumir en este país es de buenos soldados y de buenos poetas, hombres de armas y de letras. Estas calles nos llevan hasta el mirador de El Calvario, donde se contemplan las mejores vistas del casco histórico de Huércal de Almería.

Fuente sita en La Plaza de Huércal de Almería.
Bajamos del cerro y entramos por uno de sus callejones a La Plaza, reformada tantas veces como alcaldes han pasado por la casa consistorial que se eleva sobre la explanada. Este edificio ha sido la capital política y administrativa del municipio hasta hace bien poco y también ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo. Se construyó en 1966 en el solar que dejó el antiguo ayuntamiento.

Frente al antiguo ayuntamiento, flanquea la plaza de la Constitución la Iglesia de santa María, la edificación más antigua que mejor se conserva en Huércal. Su construcción data de principios del siglo XVI y se caracteriza por su sencillez con sus muros laterales revestidos de cal. La fachada fue restaurada recientemente y el resultado fue magnífico.

Centro urbano de Huércal de Almería desde el cerro de El Calvario.


La Maravilla
Ermita en el barrio de El Potro.


Seguimos nuestro paseo por la calle Real dejando atrás el casco histórico y el centro urbano de Huércal de Almería. Este camino viene a desembocar a la carretera nacional tras su encuentro con la barriada huercalense de El Potro. Este barrio es de los más antiguos del municipio junto a La Fuensanta, Las Zorreras, Visiedo o La Peinada.

El Potro crece a la misma velocidad de crucero que el municipio, también es conocido como el barrio del Carmen porque aquí se alberga una ermita dedicada a Ntra. Sra. Del Carmen de gran belleza por la que pasan los años pero no el tiempo ya que siempre conserva un aspecto renovado y elegante.

23 de enero de 2015

Gérgal, señor de los Filabres

Iglesia de Gérgal asomándose desde los balcones.
La Sierra de los Filabres es posiblemente la más importante de las muchas que se elevan sobre el suelo de la provincia de Almería. Vemos sus montañas de pizarra ejerciendo de espejo del sol desde cualquier parte, excepto algunos días de invierno, que sus laderas se cubren de blanca nieve. En los mejores valles de esta sierra se encuentran pequeños pueblos blancos cubiertos de flores de almendro.

Uno de los municipios más prestigiosos de esta sierra es Gérgal, que posee el pico más elevado con 2168 metros en el paraje del Calar Alto. Xérgal, que así lo llamaban los árabes, tiene un gran pasado medieval, tanto musulmán como cristiano. Por esto, no es casualidad que el pueblo cuente con unas fiestas muy populares, que se llenan de gente de todas partes; Los "Moros y cristianos", donde multitud de personas con sus trajes de época recrean la reconquista cristiana del lugar.
Plaza Nueva de Gérgal.


Para entrar a Gérgal podemos hacerlo por varios accesos a través de la autovía A-92, pero antiguamente la única vía de acceso era el puente viejo, que aún se conserva y que atraviesa la Rambla de Gérgal. Este acueducto de principios del siglo XX nos introduce de lleno en un casco histórico de gran valor por la cantidad de edificios emblemáticos y representativos del municipio. Un municipio que es de los más grandes de la provincia de Almería, por esto son muchos y grandes los anejos que se esparcen por todo su territorio. Los anejos, aunque algunos abandonados, son los siguientes: Portocarrero, El Almendral, Las Aneas, Las Tablas, Las Alcubillas, La Estación, Fuentesanta y Aulago.

Cimbra y Lavadero a orillas de la Rambla de Gérgal.
Por el casco histórico podemos pasear alegremente y observar las placas antiguas con el nombre de las calles. El sentido del oído también se nutre con el sonido del agua que brota en las fuentes de sus plazas. Los comercios son clásicos como el Spar de toda la vida y modernos como la oficina de Correos y sucursales bancarias importantes.

Plaza Vieja de Gérgal.
Llegamos a la Plaza Vieja donde se encuentra el Ayuntamiento de Gérgal. A ella se accede a través de un arco, con las paredes pintadas de blanco. Esta plaza tan antigua como el propio pueblo nos recuerda a la Plaza Vieja de Almería capital. 

De aquí descendemos hasta la Rambla de Gérgal para luego subir a lo más alto del pueblo. En la rambla encontramos una magnífica obra hidráulica que podemos ver en cualquier otro pueblo pero la de aquí posee una gran belleza. Se trata de La Cimbra, era el lavadero público y uno de los pocos lugares de esparcimiento para las mujeres. Por suerte, estos lugares se han quedado como monumentos representativos de una época cuasi-medieval que ya pasó.

Ermita del Santo Sepulcro.
Seguimos en busca de tesoros arquitectónicos y nos tropezamos con edificios antiguos como la Ermita de San Sebastián y edificios modernos como el Centro de Interpretación del Calar Alto. Subimos ya algunas cuestas y vemos la Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen. No se sabe la fecha exacta de su construcción pero debió rondar entre finales del siglo XVI y principios del XVII. Al parecer se está rehabilitando esta parroquia y está actualmente cerrada. 

Llegando al famoso castillo encontramos un camino de grandes bloques de piedra pizarra. El final de un camino de ensueño es una ermita anacoreta que lleva por nombre el Santo Sepulcro. Desde el blanco resplandeciente de las paredes de la ermita tenemos las vistas más privilegiadas y mejor guardadas.

Panorámica de Gérgal desde la rambla. Destaca la cimbra, la iglesia y el castillo.

La Maravilla


Castillo de Gérgal.
En la estampa que nos regala Gérgal desde la carretera ya nos saluda y nos invita a pararnos su majestuoso castillo de orígenes desconocidos. Se dice que el castillo cristiano actual se construyó sobre una fortificación árabe de época nazarí, y que éstos a su vez aprovecharon una estructura defensiva de época romana.

El castillo se eleva sobre las casas y culmina con esplendor la bella panorámica de este pueblo de la Sierra de los Filabres. De la fortaleza que presenta un gran aspecto, destaca su planta cuadrada, con torres de planta redonda en sus cuatro esquinas.

Es de titularidad privada y desconocemos si puede visitarse algún día del año. Es una pena que un Bien de Interés Cultural puedan disfrutarlo sólo unos pocos, mientras tanto, toca admirarlo de puertas afuera.

Castillo e Iglesia sobre los tejados de las casas.

21 de enero de 2015

Costa de El Ejido, la Torre de Balerma

Homenaje a la gente del mar.
Balerma es un apetecible rincón de la costa de El Ejido, un lugar idóneo en época estival y un sitio cándido para pasar el invierno.

A tan sólo cuarenta kilómetros se encuentra el pueblo de Balerma respecto a la ciudad de Almería y bien comunicada por autovía. Balerma pertenece al municipio de El Ejido y linda por el Oeste con la Entidad Local de Balanegra, municipio de Berja. Por el Este con Guardias Viejas , al norte con la capital del municipio y al sur se abre para los balermeros la grandiosidad del Mar Mediterráneo.

La fundación de Balerma data del siglo XVI, con una población que vivía alrededor de un castillo desaparecido en el tiempo. Malerba, que así se llamaba Balerma en sus orígenes, comparte un gran pasado e historia con Guardias Viejas, la localidad vecina. Un pasado común que se remonta cinco mil años a la Edad del Cobre, de la que se descubrieron asentamientos o, de época romana con las famosas termas de Guardias Viejas.
Iglesia con la fachada de piedra pizarra, Balerma.

Balerma tiene una población que ronda los seis mil habitantes. Por ello se coloca entre los pueblos más pujantes dentro del municipio de El Ejido, uno de los más grandes demograficamente de toda la provincia.

En sus orígenes los habitantes vivían de la pesca y de la agricultura. Hoy en día, la pesca es minoritaria y la mayoría de personas subsisten gracias al cultivo de invernaderos que inundan con un mar de plástico el Poniente Almeriense.


Playa de Balerma en Invierno, costa de El Ejido.
La Maravilla


Torre defensiva de Balerma. Costa de El Ejido.
La Torre de Balerma es una de las muchas fortificaciones que encontramos a lo largo y ancho de la costa de la provincia de Almería. Tiene un parecido considerable con el viejo torreón de la Guadia Civil de Cabo de Gata por su planta circular.

El rey Carlos III de España mandó a construir esta torre defensiva en la misma orilla de la playa de Balerma en 1803. De tierra para adentro y, alrededor de la torre, se fue levantando la ciudad moderna que hoy conocemos.

Junto a la Torre había dos cañones que ya no están por causas que desconocemos, quizá están en proceso de restauración o los exponen en algún lugar diferente. Esperamos que vuelvan pronto a su sitio de origen para ser admirados, ya que por suerte hace muchas décadas que dejaron de tener utilidad en nuestras costas.


Playa de Balerma en invierno. Costa de El Ejido.

19 de enero de 2015

Alhama de Almería, cuna de Nicolás Salmerón

Monumento a Nicolás Salmerón Alonso.
Alhama de Almería es una puerta abierta hacia la Alpujarra. El municipio se extiende desde la ladera este de la Sierra de Gádor, donde se encuentra el núcleo urbano, hasta el margen derecho del Río Andarax, donde se observan parcelas y cortijadas.

En este humilde pueblo nació Nicolás Salmerón, uno de los políticos más influyentes de la historia moderna española. Fue el tercer político en toda la historia de España que ostentó el cargo de Presidente de la República, en 1873 durante la I República. Nicolás Salmerón renunció a su cargo ese mismo año tras renunciarse a firmar unas condena de muerte a unos militares. Para las personas de Alhama es una persona muy influyente y aún conservan la casa donde vivió el político. También le dedicaron un monumento con su busto sobre un pilar rectangular en la entrada del pueblo.


Campanario de la Iglesia de San Nicolás de Bari.
Paseando por el casco histórico de gran belleza encontramos multitud de estatuas y casas decimonónicas, todo este conjunto está coronado por la Iglesia de San Nicolás de Bari. De este templo mudéjar sobresale su torre campanario culminado con una cruz que ejerce de veleta.

Bajo la iglesia hay una fuente que ofrece cuatro caños de los que brota agua incesantemente. A un lado de la iglesia está la plaza del ayuntamiento, al otro la plaza de los decididos. Estos son los lugares donde se desarrolla la vida social del pueblo.  La juventud tiene sitios donde elegir para su disfrute, como la piscina y la cascada en verano o el parque de la Huerta Rosalía durante todo el año.


La cascada detrás del obelisco. Un lugar de gran belleza.
Morabito árabe o Cruz de Arriba de Alhama.
En la Vega de Galachar, a orillas del Río Andarax se yergue entre la espesura de árboles frutales la Ermita de la Virgen del Río . No es el único edificio religioso del municipio, sino que son varias las ermitas las que hay esparcidas. En el Cerro Milano se encuentra una de ellas, es la Ermita de la Cruz de Abajo, que nos regala una panorámica estupenda del pueblo desde las alturas. A esta ermita se sube despacio, con ganas y a pie. Pero la vereda continúa por este cerro y sigue empinándose, al final nos encontraremos con el morabito árabe del siglo XVI, el cual los vecinos apodan la Cruz de Arriba. Una vez aquí, descansar y disfrutar van de la mano, la visión alcanza hasta los castillos de Gérgal y Tabernas.

Panorámica de Alhama de Almería desde el mirador de la Cruz de Arriba.


La Maravilla
La Puente de Alhama de Almería.

La Puente de Alhama conserva la esencia de su pasado tras una profunda rehabilitación llevada a cabo hace pocos años. Los historiadores datan este monumento en época romana. La belleza y elegancia de La Puente es la argumentación perfecta para ser una obra de arquitectura romana.

La Puente posee cuatro ojos, el más grande nace en el mismo lecho de la Rambla de Huéchar y los otros tres sobrepuestos a éste. Sobre el puente pasa el camino viejo de Almería por lo que son muchas las pisadas que han dejado huella.

La Puente de Alhama de Almería sobre la Rambla de Huéchar.

17 de enero de 2015

Paterna del Río, las calles del agua

Hito de bienvenida, a orillas de la carretera.
Los que han pasado por la carretera que cruza Paterna del Río y se han parado a conocer este pueblo han tenido mucha suerte, para los que nunca se han parado siempre habrá más oportunidades de descubrir sus rincones a un lado y a otro de dicha carretera que sube por Laujar y culmina en Bayárcal.

Fuente La Placeta de Paterna del Río.
Muchos almerienses han subido o han bajado por esta carretera de camino al Puerto de La Ragua, a la comarca del Marquesado del Zenete o a conocer el resto de pueblos que forman la Alpujarra, dentro de la provincia de Granada.

Paterna del Río se encuentra en la parte más alta de la Alpujarra Almeriense, a pocos kilómetros de distancía de Fondón y Laujar, el corazón de esta comarca en Almería. Debido a su altitud es frecuente que nieve en el municipio todos los años durante el periodo invernal. Con casi 1200 metros sobre el nivel del mar es el tercer pueblo más alto de la provincia por detrás de Bayárcal y María.

Una vez que salimos de la carretera y dejamos el vehículo ya entramos en las calles del agua, donde aparece una fuente casi por cada calle. Vemos una fuente mientras inspiramos y cuando expiramos ya hemos encontrado otra. Están por todas partes, el agua aquí brota en cada rincón.

Fuente de Arriba y Lavadero de Paterna del Río.
Cada una de las fuentes ostenta un nombre distinto, y muy variados, nos dejamos muchos nombres pero algunos de ellos son "Fuente de La Placeta", "Fuente del Mercado" o "Fuente de Arriba". Junto a esta última se sitúa un pequeño lavadero público, ese lugar que las mujeres de otra época aprovechaban para socializar sin dejar de trabajar en aquella vida tan dura. En definitiva, el líquido elemento tan esencial para la vida y escaso en muchas partes del mundo es aquí un regalo de la naturaleza y un patrimonio de todos los almerienses.

Fuente del Mercado de Paterna del Río.

Plaza Mayor de Paterna del Río
Si nos introducimos en el casco histórico de Paterna del Río encontramos la Plaza Mayor con una fuente de los leones particular como protagonista de la explanada. En la Plaza Mayor se sitúa el edificio del ayuntamiento y convierte a este lugar en epicentro político del municipio además de ser el epicentro social y cultural, donde los vecinos encuentran un lugar de ocio y esparcimiento. Además, este pueblo posee equipamientos culturales más modernos como el centro de interpretación de la Villa del Río.
Crepúsculo vespertino sobre las casas que rozan el cielo en Paterna del Río

La Maravilla

Iglesia de San Juan Evangelista, Paterna del Río.
En todos los pueblos pequeños de la provincia el monumento más representativo es su iglesia parroquial, ya que en todos ellos al menos hay una y suele tener siglos de historia. El caso de Paterna del Río no es distinto pero nos llamó la atención y además nos gustó el hecho de no estar restaurada, al menos recientemente, la Iglesia de San Juan Evangelista.


En muchos pueblos o pedanías se han restaurado estos lugares de culto que también son patrimonio cultural de todos. La rehabilitación llevada a cabo en algunas de ellas se sobrepasa con el aspecto real que estas tenían en su origen.

Suponemos que en Paterna del Río los vecinos, por su propia voluntad, les gustaría ver a su parroquia rehabilitada, pero eso no sabemos si llegará. Mientras tanto se puede disfrutar de la historia de una manera real simplemente con tocar con la mano los muros de su iglesia.
Plaza de la Iglesia de San Juan Evangelista, Paterna del Río.

15 de enero de 2015

Museo Antonio de Torres, dedicado al padre de la guitarra

El Museo de la Guitarra de Almería es un espacio único para aprender la historia y el significado de un instrumento tan importante de la cultura española. Se ubica en pleno casco histórico de la ciudad, a espaldas de la Catedral, en la calle peatonal del Beato Diego Ventaja.

El edificio moderno que alberga el museo consta de tres plantas y se armoniza glamurosamente con las vetustas paredes de la Catedral de Almería. Lleva abierto poco más de un año, desde el 20 de diciembre de 2013.


Fachada del Museo de la Guitarra de Almería.
El interior del museo se divide en diez secciones, cinco en la planta baja y otras cinco en la planta superior. El sótano se emplea como salón de actos.


Planta baja del Museo de la Guitarra de Almería.
La primera de estas secciones es un acercamiento a la historia del instrumento relacionándolo con el mundo del arte, se exponen obras pictóricas de varias épocas en las que la guitarra actúa como protagonista. A continuación entramos a una sala dedicada a conocer los posibles orígenes de la guitarra española, aquí se exhiben instrumentos del siglo XVI como la vihuela o la guitarra medieval y de siglos posteriores como la guitarra renacentista, o la guitarra barroca. Cada uno de ellos posee un texto explicativo donde se los relaciona con la guitarra moderna.

En la tercera parada podemos ver como es por dentro el taller de un luthier y cuales son las herramientas que emplea. Más adelante nos explican como era la relación que tenía la guitarra con la ciudad de Almería. En la quinta sala nos introducimos de lleno dentro de una guitarra gigante, aquí el espacio está reservado para la muestra de las guitarras más importantes de la historia que aún se conservan.


Sección 5 del Museo de la Guitarra de Almería.
Planta superior del Museo de la Guitarra.
Ya en la planta superior encontramos "Un mundo de guitarras" donde podemos sentarnos a ver como exponen mediante una pantalla el trabajo de los luthiers de todo el mundo. A continuación se muestran los guitarristas más importantes de todos los tiempos y de todos los estilos; Paco de Lucía, Jimmy Hendrix, Mary Osborne, Django, Carlos Santana, Eric Clapton y muchos más. En las secciones ocho y nueve se anima al visitante a que participe aprendiendo a usar los intrumentos y luego a poder tocarlos en una habitación insonorizada.

La décima sección es la Sala de Audiciones donde pueden escucharse obras históricas. Mediante unos cascos sonará la canción que elijas de la pantalla táctil. Todo un lujo sencillo y barato para poder evadirse de los ruidos de la capital y transportarse en el tiempo a través de magníficas melodías.


Sala de audiciones del Museo de la Guitarra española de Almería.


La Maravilla


Escultura de Antonio de Torres en su taller.
Todo el mundo conoce o, al menos le suena, el nombre de Antonio Stradivarius, este luthier italiano decimonónico alcanzó fama universal por crear el violín moderno. Pero, a menos gente le suena el nombre de Antonio de Torres, un luthier almeriense nacido en La Cañada de San Urbano.

Torres es menos conocido que su coetáneo Stradivari pero no menos importante. El Antonio italiano es considerado el padre del violín, y el Antonio español es el padre de la guitarra clásica, ni más ni menos que el instrumento más vendido en la historia.

Es por ello que el Museo de la Guitarra de Almería no sólo sea una exposición de instrumentos sino también un recuerdo y homenaje al fundador almeriense de la guitarra contemporánea.


Antonio de Torres Jurado, padre de la guitarra española.