28 de noviembre de 2015

Museos de Terque y Jornada de recuperación de Oficios Antiguos

Museo provincial de la Uva de barco.
A finales de marzo de este año publicamos en nuestro blog una entrada dedicada al municipio de Terque con motivo de una agradable visita anterior a la correspondiente publicación. Esa entrada se puede volver a ver las veces que se desee pinchando en el enlace. En esa misma publicación prometíamos volver a Terque, para hablarles a todos de los museos que alberga a lo largo y ancho de su trazado urbano, ya que no tuvimos la oportunidad de visitarlos ese día. Pues así hemos hecho y aquí les traemos un breve resumen de todo lo que se puede disfrutar por sus, nada más y nada menos, que cinco museos, los cuales pudimos fotografiar por dentro y por fuera; Museo provincial de la Uva y tienda de tejidos La Modernista, situados en el Teatro municipal Manuel Galiana. El museo de la Escritura Popular, en la conocida Casa de los Yebra. El museo Etnográfico ocupa otra casa burguesa situada junto al ayuntamiento. Y, finalmente, la Cueva de San José, ubicado en el barrio de las Cuevas, en la parte más alta del pueblo.

Museo de la Escritura Popular.
El museo de la Uva de barco es un referente a nivel provincial a la hora de explicar el cómo, cuándo, dónde y qué fue la "uva de barco", también conocida como la "uva de Ohanes". No sólo se narran escenas de una gran parte de la historia moderna de Almería que estuvo protagonizada directa o indirectamente por la fruta obtenida de la vid, sino que también se exponen numerosos aperos y artilugios del siglo pasado que ayudan aún más a la comprensión de este oficio. Muchos de los objetos fueron donados por particulares que se dedican o dedicaron a esta actividad.

Compartiendo momentáneamente las salas del Teatro Manuel Galiana con el museo de la Uva, se encuentra la tienda centenaria de tejidos "La Modernista", donde se refleja la moda en las vestimentas de hace cien años a través de mostradores y armarios recuperados de una antigua tienda. En esta sala se pueden ver los trajes, sombreros o zapatos a la venta a principios del siglo XX.
Edificio municipal que alberga el Museo provincial de la Uva de barco y la tienda de tejidos "La Modernista".
Cueva Museo de San José.
En otra parte del pueblo, en una de las muchas edificaciones señoriales y burguesas del siglo XIX se encuentra el museo de Escritura Popular, situado en la casa de los Yebra. Con más de diez mil documentos relacionados con la escritura en nuestra provincia, como bien pueden ser cartas, panfletos o periódicos, es uno de los más importantes museos de estas características en toda España y un archivo transcendental de la historia de nuestra provincia ya que como todos saben "las palabras vuelan, la escritura permanece". Aquí se identifican todas las clases sociales de épocas pasadas, desde las epístolas eclesiásticas o correspondencias militares hasta cartas de maestros o personas analfabetas.

En la parte más auténtica de Terque, donde se sitúa el barrio de las Cuevas, encontramos una cueva llamada San José, destinada a albergar exposiciones temporales. Aunque también protagoniza pequeños conciertos o conferencias. Durante nuestra visita, la temática de la exposición era y sigue siendo hasta junio de 2016, la literatura de kiosco. En sus vitrinas se pueden ver obras de Francisco Villaespesa, Carmen de Burgos y muchos autores almerienses. Autores de todos los géneros literarios, desde la prensa rosa a la novela policíaca. El solo hecho de pasear por el interior de ésta cueva, merece la pena, y mucho. Afuera, en el exterior de la cueva, se ve inmejorable, una panorámica del pueblo y la vega de cítricos.
Centenaria tienda de Tejidos "La Modernista".

Primera planta del Museo Etnográfico de Terque.
Aunque es difícil elegir entre tanta variedad y buen gusto, nosotros nos quedamos con el Museo Etnográfico como el mejor de todos los que vimos. Que cada uno aporte su opinión. La nuestra viene, más que nada, por la abundancia de objetos que se pueden ver, muchos de ellos centenarios y por plasmar lo mejor posible como era la vida cotidiana hace décadas. Las habitaciones de la casa señorial que ocupa el museo conjugan también distintas secuencias de la vida laboral de la época. Un estanco, una barbería, una farmacia, ¡un aula de escuela!. Cada una de ellas están equipadas con todos los utensilios y lujo de detalles.

Son centenares de objetos los que podemos encontrar. Hemos visitado varios museos etnográficos por la provincia de Almería y éste es el mayor de todos. Los dormitorios, la cocina, el baño, todo queda reflejado fielmente en unas salas que bien pueden ser escenas de la memoria de muchas personas mayores que aún lo recuerdan todo.
Segunda planta del Museo Etnográfico de Terque.


La Maravilla

Pintura, presente durante la jornada.
La Alpujarra almeriense no deja de reinventarse, y cada año son nuevas las innovaciones y proyectos que se llevan a cabo con éxito, gracias a la implicación masiva de los vecinos de cada pueblo, los cuales saben bien que el futuro y la supervivencia de los pequeños municipios pasa por sus manos, para que nada le falte al visitante y tenga ganas de volver y repetir experiencias satisfactorias de años anteriores.

La Jornada anual de recuperación de Oficios Antiguos de Terque es otra oferta más de la amplia gama de ocio que ofrece la Alpujarra almeriense, de las cuales hemos hablado en este blog en su mayoría. Las recreaciones históricas de Padules, el Festival flamenco de Fondón, los encierros por San Marcos en Ohanes o la Noche de los candiles en Almócita. Y es que todos los pueblos de esta comarca le entregan al viajero un regalo, en forma de momentos y recuerdos inolvidables, llevándose con él un trocito de cada uno de éstos lugares.

Centrándonos un poco más en el protagonista de esta entrada hay que decir que lleva celebrándose desde 2003, coincidiendo cada año con las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, el primer fin de semana de octubre.
Representación de una dura tarea, por suerte desaparecida, durante la Jornada de recuperación de Oficios Antiguos.
Por las calles de Terque podía verse de todo. El pueblo te da la bienvenida con el sonido del agua y las risas de unas mujeres mientras cantan lavando la ropa en el lavadero como antiguamente. Seguidamente encontrabas un hombre que te enseña como se mantiene la magia las fachadas de un pueblo alpujarreño blanqueando las calles con la cal como
siempre se ha hecho. Del blanco resplandeciente de las fachadas pasamos al blanco roto de unos folios los cuales se llena de una gama de coloridos que te atraen lo mismo que un campo magnético a un imán, no es nada menos que las paletas de unos pintores que te dejan ver la plaza del pueblo desde sus ojos. 
En la plaza el olor te embriaga hacia multitud de puestos donde se encuentran platos tradicionales almerienses con gente sonriente que te invita a degustarlos. En cada uno de sus puestos te muestran todos los artefactos de cocina de antiguamente como los que se hace la morcilla en la matanza, etc. 

No has terminado de ver toda la plaza cuando te despierta el sonido del "afilaor" que se encuentra a la sombra de las hojas del gran árbol. Desde aquí ya se abren todas las calles y cada una de ellas esconden muchas sorpresas que quieren ser descubiertas. Hombres y mujeres sentadas trabajando con esparto. Pies que se mueven al compás de bandurrias y violines que tocan música tradicional Almeriense como la canción de "Niña asómate a la reja". 
No hay punto y final hasta que te pegas la comilona bajo la caricia del sol alpujarreño, esto seria lo que culmina la visita después de recorrer todas las cuestas y las calles de Terque. La jornada es un espectáculo para todos los sentidos, sin olvidar que para disfrutar al máximo de esta fiesta lo mejor es ir en compañía porque lo mejor de tanta felicidad es verla reflejada en los ojos de los que te están acompañando en este viaje hacia el pasado.
Jornada de recuperación de oficios antiguos. Música folclórica en la puerta de la iglesia de Terque.

26 de noviembre de 2015

Fondón, un sueño hecho realidad

Callejón junto a la iglesia de San Andrés.
Fondón es un sueño hecho realidad cuando los recuerdos de la infancia se enhebran con momentos revividos paseando por sus calles, sentados en los bancos de sus plazas o saboreando sus postres tradicionales después de una buena comida. El pueblo de Fondón es el mayor de los tres núcleos de población del municipio homónimo. De Benecid y Fuente Victoria ya hablamos largo y tendido en una entrada anterior en este blog, la cual se puede visitar de manera sencilla, pinchando en el enlace. Ambas poblaciones poseen un gran patrimonio histórico al igual que la capital del municipio y toda la comarca.

Por muchos y muy variados motivos es conocido Fondón. Uno de ellos puede ser gracias al festival de flamenco que se realiza cada año. Nació en 1993 como la "noche flamenca", y han sido muchos los cantaores de renombre los que han pasado por sus tablaos. José Mercé, Habichuela o Tomatito, entre otros. Pero son muchos más los artistas que quedan por pasar por este festival flamenco de Fondón, ya que tiene gran acogida por el respetable público que asciende cada año considerablemente. Los que vienen cada año aprovechan, ya de paso, para visitar un pueblo monumental y degustar, cómo no, una gastronomía única de buenos platos y dulces típicos.
Minas de plomo de la Granaina, a la entrada del municipio.
Monumento al minero, por las calles de Fondón.
Junto a la carretera, al pasar el puente del río Andarax, se encuentra la antigua fábrica de fundición de plomo "La Granaina", de la que se conserva en buen estado la chimenea, desafiando a la gravedad durante décadas, esperando una ayuda que le devuelva su mejor aspecto y que no llega. Junto a la chimenea del horno se encuentran las naves que guardaban el mineral extraído. Corren peor suerte ya que su estado es ruinoso. Las minas se vieron abocadas al cierre a mediados del siglo XX tras un siglo infatigable de trabajo y sudor de cientos de mineros. Por el término municipal hay varias minas como "las Olivillas" o "la mina del Patrocinio", que fueron protagonistas de la evolución y el cambio importante que se produjo en el pueblo durante los años que perduraron.
Uno de los espacios abiertos de ocio en Fondón.
Ermita de las Angustias, junto a la carretera.
Para que éstas lineas dedicadas a Fondón no carezcan de bucólica diremos que la ganadería y la agricultura fueron la base que cimentaba la economía de éste y de la mayoría de municipios de la provincia. En el tiempo que los árabes aún cultivaban estas tierras se recolectaba una seda muy apreciada en todos los puertos del Mediterráneo.

En los años de esplendor de la uva de Almería aportaba grandes hectáreas de vid. Los viñedos antiguos se transformaron en unos nuevos de gran prestigio, con bodegas consagradas que comercializan el vino producido con la denominación de "Vinos de Laujar, Alpujarra".

Prueba evidente de la importancia del campo en la vida cotidiana de Fondón son las comidas caseras y tradicionales que siempre han utilizado productos de sus huertas y rebaños como ingredientes principales.
Panorámica de Fondón y la sierra de Gádor desde las eras de Benecid.

La Maravilla

Fuente de Carlos IV e iglesia de San Andrés.
En la plaza Bernardo Martín Rey se encuentra el tríptico de monumentos emblemáticos de Fondón que son la esencia y el encanto de este pueblo alpujarreño. Que cada cual los ponga en el orden que prefiera; la iglesia de San Andrés, el pósito del Ayuntamiento y la fuente de Carlos IV. Al tríptico podemos añadir uno más; la casa de Laureano Godoy, ejemplo de edificio burgués de estilo barroco, datado en el siglo XVIII y mandada a construir por ésta familia influyente de la época. Es Fondón un pueblo de casas señoriales, que podemos encontrar en muchas calles y muy especialmente en ésta plaza.

El viejo pósito de Fondón es tan antiguo como el propio pueblo. En la Alpujarra existen algunos pósitos de parecidas características, esparcidos por las poblaciones. Sin duda, el de Fondón es el mejor de todos ellos, recién reformado. Antiguamente servía para acumular el grano de los agricultores y hoy, sus arcos sujetan la soberanía del municipio ya que arriba se instalaron las dependencias del ayuntamiento.

Arco del pósito del ayuntamiento de Fondón.
A escasos metros del pósito está la fuente de Carlos IV, denominada así vulgarmente por ser construida bajo el reinado de éste monarca. El escudo del rey Carlos IV remata el monumento a unos cuatro metros del suelo. Más abajo aparece una inscripción que dice así; "Reynando el Sr Dn Carlos IV se hizo esta obra en el año 1790". Nada más y nada menos que 225 años jalonando generaciones con su agua limpia y fresca que mana de tres caños de bronce. En la parte trasera, ya que presenta dos caras, se encuentra un abrevadero para bestias, ya en desuso, acompañado de dos caños más.

De la iglesia de San Andrés, destacamos la elegante torre del campanario, de ladrillo visto. La parroquia es de la primera mitad del siglo XVI y se construyó sobre la antigua mezquita musulmana.

Pero no sólo hay arquitectura en esta monumental plaza, aquí está la historia de un gran pasado y las historias del presente. Aquí se apoltronan los bares, restaurantes o cafeterías donde se reúnen vecinos y visitantes llenando de vida las calles angostas y típicas de la sierra de Almería.
Casa de Laureano Godoy, en la plaza de Fondón.

24 de noviembre de 2015

Los acueductos romanos de rambla Carcauz

Puente de un solo ojo o puente de los Poyos.
La ruta senderista y arquitectónica de los acueductos romanos de rambla Carcauz no dejará indiferente a nadie, ni a propios ni a extraños, ni a amantes de la naturaleza ni a los historiadores que buscan y encuentran el patrimonio por nuestra provincia. El recorrido, a pie, transcurre por los términos municipales de Felix y Vícar. Para llegar al punto de partida hay que desviarse por la salida número 420 de la autovía del Mediterráneo. Una vez aquí, haremos los últimos kilómetros en coche, en dirección siempre a la sierra de Gádor, con el peñón de Bernal como referencia, dejando atrás un polígono industrial e invernaderos. Éste último tramo en coche, después de desviarnos de la autovía será siempre recto y abandona el asfalto para hacerse de tierra, presentando, igualmente, un buen aspecto.

Cuando grandes tuberías de plástico estén al alcance de la vista es que ya se ha llegado al inicio del sendero. Éstas tuberías recogen gran parte del agua que baja por la rambla Carcauz a través de largos tramos de acequias.
Puente de los Poyos o puente de un solo ojo. Junto a tramos de acequias.
Acantilados entre el Puente de los Poyos y el
 acueducto inacabado. La acequia hace de camino.

Nuestra narración comienza en el puente situado a más altitud para terminar en el más conocido de todos. Desde el puente de un solo ojo hasta el de veinte ojos, pasando cómo no, por el acueducto inacabado.

El puente de un solo ojo es el único que se encuentra sobre el lecho de rambla Carcauz, los otros dos se encuentran sobre unos barrancos afluentes a la rambla. A este puente se le denomina "Puente de los Poyos", y atraviesa la rambla de un lado a otro en uno de sus puntos más estrechos. Se levanta del suelo a una altura que roza los veinte metros, con una anchura de un metro aproximadamente. Sobre su gran arco corría rebosante el agua, que ahora se transporta mediante tubos de plástico que aprovechan el trazado de la acequia.

El acueducto Inacabado consta de tres arcos de unos tres metros de altura que nacen desde el lecho del barranco. Sobre los arcos hay una serie de pilares que deberían sujetar el cauce por donde pasaría el agua. El acueducto no es recto sino que hace un pequeño giro que se observa a simple vista, bien por decisión de los ingenieros hidráulicos o por un cambio de planes debido a la topografía del terreno.
Acueducto de Retamar o acueducto Inacabado. El peñón de Bernal preside la estampa.
Zarzas, retamas, juncos o adelfas, forman la vegetación.
Descendiendo desde el puente de los Poyos, al igual que ascendiendo, la travesía es divertida y amena, rodeados entre densa vegetación autóctona de esta parte semi-árida de la sierra de Gádor. Entre tanta naturaleza peculiar divisamos el peñón de Bernal desde su mejor perspectiva y durante el mejor momento, que a nuestro parecer es al amanecer, con los primeros rayos de sol que hacen lucir a los pinares que parecen sujetar el peñón con sus raíces. A muchos les sonará este emblemático monumento natural, aquí se rodó la película de Conan el bárbaro, con Arnold Schwarzenegger como protagonista. El rodaje en este lugar se realizó en 1981 y el peñón de Bernal pasó a llamarse en el cine; "Montaña de Poder", aquí se situaba la ciudad fortaleza de Thulsa Doom, el líder de un sangriento ejército y enemigo de Conan. De ésta producción norteamericana, rodada por John Milius se guardan varios objetos y carteles en el Museo del Cine de la capital.
Peñón de Bernal al amanecer.
La Maravilla

Acequias rebosantes de agua durante el recorrido.
El agua nos acompañará durante todo el recorrido transportada mediante kilómetros de acequias que provienen desde las cumbres más altas. El último acueducto siguiendo el curso de la rambla es el de los Veinte Ojos. Su belleza y antigüedad no encuentra parangón en construcciones de este tipo por nuestra provincia. En su primer piso presenta un arco por el que discurre el agua del barranco cuando se forman fuertes crecidas. En el piso intermedio se observan nueve pequeños arcos, y coronando el monumento diez arcos más. El acueducto sirve de lindero entre los municipios de Vícar y Felix.

En la provincia de Almería encontramos varios pueblos que poseen con orgullo dentro de sus términos municipales acueductos similares, aunque no tan antiguos. La Puente de Alhama, el acueducto de Araoz o el acueducto de Albanchez, aparecen por mi memoria.

En el Diccionario de Madoz se atribuye a los romanos la construcción de estas estructuras hidráulicas. Es increíble pensar que por sus vetustas paredes hayan pasado dos milenios, pero es aún más increíble que apenas tengan atención para unos pocos, careciendo de una fama que merecen. Con suerte, algún año vendrá galopando a caballo nuestro paisano más ilustre del momento a rodar aquí algún anuncio para así ser objeto masivo de turistas y curiosos que me temo no sabrán darle el valor que realmente tienen.
Acueducto de los Veinte Ojos.

12 de noviembre de 2015

Antas, cincelado por las aguas de su río

Iglesia de Antas.
A la ribera del río Antas, emerge la bella silueta del pueblo del mismo nombre, cincelado piedra a piedra por las aguas de uno de los ríos más fascinantes de la provincia de Almería. En la margen izquierda del río se asentó una de las civilizaciones prehistóricas más importantes de Europa. Los yacimientos arqueológicos de El Argar y La Gerundia, que se encuentran en el municipio de Antas dieron nombre a la "cultura argárica" por su excelente estado de conservación, y fueron el germen de este pueblo del Levante almeriense. Los descubridores de éstos yacimientos y de la mayoría de los que encontramos en la provincia fueron los hermanos Siret, a los que atribuimos casi todo lo que sabemos de nuestra historia y nuestro pasado.

Las sociedades prehistóricas que habitaron y cultivaron éstas fértiles tierras estaban jerarquizadas, con varios estratos sociales bien diferenciados, con lo cual, la sociedad argárica se puede considerar como uno de los primeros Estados de la península Ibérica, con unos líderes que dominaban al resto de la población, dedicada en su mayoría a la caza, pesca y recolección de cereales.

La ermita de la patrona en la Era del Lugar.
Podríamos seguir hablando largo y tendido sobre éste río del Levante, ya que tiene hojas de libros para rellenar. Nace en Lubrín, y atraviesa los términos municipales de BédarLos Gallardos, el propio Antas, y desemboca en el Mediterráneo, en la playa de la Almica, municipio de Vera. En la desembocadura se forma una impresionante laguna, rodeada de una vegetación autóctona, plagada de juncales, carrizales y saladares. Ésto se convierte en el nido perfecto para miles de aves migratorias que se dejan ver por los humedales a lo largo del año.

Se trata, en definitiva, de otro río que fluye por el desierto que se extiende por el interior de la provincia al igual que el río Aguas. Generoso, fertilizando las huertas de su vega desde tiempo inmemoriales. Y ansioso, también, por darse a conocer .
Ermita del Cabezo de María, sobre la chimenea de un volcán.
Calle del Aire y edificio del ayuntamiento.
Desviándonos por la autovía A-92 en dirección Antas, lo único que vemos es el verdín de los naranjos que cubre una extensa zona de cultivos. Lo único que sobresale del campo de cítricos es un espectacular cerro, coronado con una ermita de paredes blancas. Se trata de un antiguo volcán, y hasta lo más alto de su chimenea suben una vez al año los vecinos de Antas en romería.

Una vez llegados al casco urbano de Antas sorprende gratamente una explanada a modo de bienvenida, se trata de la Era del Lugar, zona donde se sitúa el mercado una vez a la semana y se celebran las fiestas populares. La era ya nada tiene que ver con la función agrícola que desempeñó desde que su entorno se ajardinase con la construcción de una ermita dedicada a la patrona del pueblo. Se recomienda pasear sin prisas por las calles del Aire o del Carmen y echar un vistazo a su arquitectura tradicional.
Panorámica de Antas desde el otro margen del río Antas. Sierra Cabrera al fondo.

La Maravilla
Acueducto El Real de Antas.

La introducción del cultivo del naranjo a finales del siglo XIX supuso el abandono de los bancales de cereales en el municipio de Antas y los campos de regadío se expandieron por cientos de hectáreas. Para transportar el agua necesaria para abastecer las fincas se construyeron infinidad de acequias, boqueras y el acueducto de "El Real de Antas", uno de los símbolos de la ingeniería almeriense del siglo XIX.  A lo largo de sus trescientos metros corría el agua que se recogía en los ríos o en las ramblas. Tras su reciente rehabilitación se ha prescindido de de muchos de sus arcos para no estorbar la circulación por la carretera aledaña al monumento.

Las construcciones antiguas como la Era del Lugar o el acueducto de El Real perdieron hace tiempo sus funciones ya que las civilizaciones avanzan y se sobreponen a las anteriores. Pero ha sido un éxito por parte de este pueblo poder conservarlos, y una vez rehabilitados, poder lucirlos para el turismo que es una gran fuente de ingresos, y sobretodo, un recuerdo imborrable del pasado. Si a todo esto se le suma además los yacimientos arqueológicos, el resultado es una visita obligada.
El Real de Antas.
La población de Antas supera ya los tres mil habitantes y no deja de crecer. Ya no se dedican a la minería, ni a la plantación masiva de cítricos, pero al menos los jóvenes no tienen que emigrar a otras ciudades como ocurre en otros sitios. Con una economía basada en la agricultura y el pequeño comercio, se levantan cada mañana para llevar a su pueblo a lo más alto.

Nos marchamos de Antas con la suerte de sumar nuevas historias y recuerdos. A medida que nos alejamos, la panorámica de El Real es esplendorosa, quedando el acueducto entre naranjos. Nos gustaría estar aquí mucho más tiempo, pero nuevas maravillas nos esperan en el pueblo vecino de Vera, en nuestra ruta por el Levante.
El Real de Antas entre naranjos.

10 de noviembre de 2015

Laujar de Andarax, el retiro de los reyes

Pilar de la plaza.
Paraíso elegido por reyes como lugar de retiro, residencia o exilio. No es un hecho casual que llegaran hasta Laujar de Andarax, sino algo premeditado. El Zagal, último emir de Almería vivió en la alcazaba de Laujar, convertida de facto en villa y corte nazarí. Tras la conquista de Granada en 1492, el último rey moro de la península Ibérica se retiró de la vida política y su destino fue Laujar de Andarax. La intención de Boabdil era vivir en este enclave hasta el final de sus días, pero los Reyes Católicos decidieron alejarlo de esta zona peligrosa para sus intereses y se marchó a África. Antes de zarpar, aparte de dejar la tierra de sus antepasados, dejó algo muy importante, a su esposa Morayma, última sultana de Granada que falleció en Laujar de Andarax, como si hubiese decidido vivir aquí eternamente.

Aben Humeya, el caudillo morisco más importante durante las sublevaciones de 1568-1571, fue asesinado en su cuartel general situado en la alcazaba de Laujar. Traicionado por los propios sublevados que llevaron el pánico y el terror a toda la geografía almeriense en aquellos tres años.

Al escuchar tantas historias de hombres y mujeres importantes de la historia nuestra, decidimos pasar unos días en Laujar de Andarax para intentar comprender lo que pudieron ver y sentir aquéllas figuras célebres.
Cara oculta de la iglesia de la Encarnación.
Ayuntamiento de Laujar de Andarax.
Llegamos por la tarde y el sol se esconde deprisa detrás de sierra Nevada. La noche se cierra y sólo hemos podido disfrutar parcialmente se sus monumentos y algo de su variada gastronomía. Al despertar del día siguiente, tras una noche de intensa lluvia, seguimos colgados del jirón de un sueño cuando abrimos los ojos para contemplar como unos timoratos rayos de sol caen sobre los viñedos, almendrales y olivares de Laujar, inventando colores que creíamos que no existían. Las imágenes nos producen temblores que recorren nuestros cuerpos, vienen a ser como pequeños terremotos de algún número en la escala sísmica de Richter, no importan los guarismos cuando sólo importa el momento. Esos momentos en los que intentas retener todo lo que tu retina pueda almacenar como una inhalación de oxígeno antes de zambullirte en el agua.

La plaza Mayor de Laujar de Andarax es también la plaza Mayor de la Alpujarra, así se llama oficialmente. Aquí encontramos edificios emblemáticos e icónicos no solo del municipio sino de toda la comarca. La iglesia de la Encarnación, no iba a ser menos, y es por todos conocida como la catedral de la Alpujarra. Como todas las cosas bellas de este mundo, la iglesia tiene una cara oculta, menos conocida para los turistas, pero igual de bella, escondida de los faros que se proyectan en la fachada que da a la plaza. Desde un huerto de olivos, junto a la iglesia, se ve el pueblo desde las alturas y el vecino Fondón, recostado sobre el valle. Toda esta simbología, grandeza, hechuras de ciudad rural y cruce de caminos, la covierten en la oficiosa capital de Las Alpujarras. Y qué mejor sede para dicha capital que el edificio neoclásico del ayuntamiento, construido durante el reinado de Carlos IV, en los últimos años del siglo XVIII.
Covento San Pascual Bailóm.
Carretera de Fondón - Fuente Victoria - Laujar.
Hay varias carreteras que nos llevan hasta Laujar para completar una posible ruta de ensueño por la Alpujarra almeriense. La que parte desde Alcolea es la más factible para los que salen desde el Poniente almeriense. La que baja por Bayárcal y Paterna del Río es una muy buena opción, sobretodo si se viene de pasar un día de nieve en el puerto de la Ragua. Para los que partimos desde la capital es cien por cien recomendable recorrer la carretera que atraviesa los municipios de Alhama de Almería y Canjáyar, entre otros, y desviarse en Fondón. Una vez aquí podemos parar en este bello pueblo, nosotros lo hicimos, varias veces. Al dejar Fondón continúa la carretera hasta la entidad local de Fuente Victoria, y desde ésta un camino mágico rodeado por plataneras todo el trayecto, los árboles son tan antiguos como la propia carretera, de principios del siglo pasado.

Recién llegados al pueblo, un gran número de monumentos se mezcla con comercios y casas señoriales de gran calado histórico tras sus paredes. La ermita de la Virgen de la Salud, la casa del Vicario, la de los Moya o la de Francisco Villaespesa, ésta última no es tan antigua como las mencionadas anteriormente, pero por la importancia de quién nació y vivió aquí necesita una mención especial. Dramaturgo, modernista, y almeriense, famoso en todo el mundo allá por dónde el idioma español se hable o se escriba. Su obra se inspiró en buena parte en el paisaje e historia alpujarreña. Amigo íntimo de los más grandes autores españoles coetáneos. Admirado por casi todos, y también admirador, entre otros de Rubén Darío, oriundo muy cerca de aquí, en el vecino municipio de Ohanes. Su obras poéticas fueron más de cincuenta y por ellas se le recuerda en toda la provincia de Almería, donde tiene dedicada una calle en cada pueblo. En los museos exponen sus obras y la biblioteca municipal de Almería lleva su nombre, entre otros muchos reconocimientos públicos. A un recóndito pensil de la Alhambra de Granada  nos llevaron sus huellas homenajeado entre rosales.
Plaza de toros de Laujar de Andarax, casi centenaria.
Ermita de la Salud.
Son seis las fuentes que menciona Villaespesa en uno de sus poemas. Pero podemos asegurar que son casi veinte, esparcidas por todo el el casco histórico. El pilar de la plaza, el pilar seco, cada una con su nombre y apellido. Éstas por ejemplo, son nada menos que del siglo XVII. En los barrios más altos de Laujar de Andarax seguimos encontrándonos fuentes y más fuentes. De pronto, vemos el convento de San Pascual Baylón, una imagen chocante para nosotros, dado que ya ha caído la noche en Laujar y su aspecto como se puede comprobar en la imagen es bastante dantesca, digna para una noche de halloween ya que debe ser el sitio más terrorífico que podamos encontrar. Algunos datos históricos del lugar aseguran que es del siglo XVII y fue levantado por monjes franciscanos. En su momento debió lucir un esplendor que hoy no brilla debido a su estado de abandono. Pero conserva un encanto especial para gustos más exquisitos. Otro espacio de gloria pretérita es la plaza de toros, con noventa años de historia, se está intentando rescatar del olvido. Mientras tanto las novilladas se celebran en una plaza portátil hasta que la originaria plaza de Laujar abra sus puertas nuevamente.
Parte de la vega de laujar de Andarax, destinada al olivo y almendro.

La Maravilla
Área recreativa entre un denso bosque.

A escasos cinco minutos a pie del centro de Laujar de Andarax se encuentra el área recreativa del Nacimiento. Está junto al manantial donde brota el agua que irá a parar al mar Mediterráneo, en la capital almeriense, atravesando en su recorrido numerosos municipios. El propio Laujar, Fondón, Padules, Terque, Gádor, etc. Esculpiendo con su lento y laborioso fluido la cuenca de este río y creando bellos paisajes, cavidades, balsas o cascadas.

El entorno natural del Nacimiento es inmejorable, con gran cantidad de especies de flora y fauna difíciles de apreciar en otras partes de la provincia.
Cascadas en el área recreativa del Nacimiento.
Río Andarax.
El manantial del río Andarax es la fuente más famosa de Laujar y dada su importancia se decidió crear una zona de recreo única en la provincia de Almería. Casi todos hemos estado alguna vez en este idílico lugar, bien de excursión en el colegio o por gusto. Los niños tienen zonas de juego, y para los mayores están las barbacoas.

Los puentes colgando sobre el caudal del río. El agua buscando un hueco por el que transcurrir entre las rocas y el sonar de las cascadas te harán volver. El senderismo y el montañismo también son excusas para visitar el Nacimiento. Aunque no hace falta una excusa para ir, simplemente hay que ir.

Una de las estampas del río Andarax.

5 de noviembre de 2015

Vera, lozanía del Levante

Plaza Mayor de Vera.
A los pies del altozano del Espíritu Santo aparece la muy noble y muy leal ciudad de Vera. Se le podrían atribuir muchos más adjetivos para calificarla y nos quedaríamos cortos en el elogio; imperial, por su escudo; taurina, por albergar la plaza más antigua de la provincia de Almería; religiosa, por la cantidad de iglesias, ermitas y capillas que se extienden por su nutrido casco histórico; turística, por la ingente afluencia de turistas durante todo el año; naturista, por ser uno de los destinos preferidos en toda Europa para practicar el nudismo; y tantas cosas más que intentaremos exponer a lo largo de esta entrada, sin olvidarnos de las personas y personalidades de este municipio de la comarca del Levante almeriense, cargado de historia y tradición, siempre con las puertas abiertas para visitantes de todo el mundo.

Ayuntamiento y campanario de la iglesia.
La plaza Mayor de Vera, es la zona de recreo y ocio de los veratenses desde que el pueblo es pueblo y desde que la plaza es plaza ya que son tan antiguos el uno como la otra. Por sus calles aledañas la vida se ajetrea con el trasiego de las gentes, ya que también es el centro del comercio y el punto de reunión de los vecinos, desde los niños que juegan hasta los ancianos que no paran de recordar cuando jugaban. Aquí se encuentra la iglesia de la Encarnación, con aspecto de fortaleza y el ayuntamiento, a la sombra del campanario de la iglesia pero con una fachada señorial que también brilla por si sola.

En una bella plazoleta encontramos el recuerdo de un veratense ilustre que dio universalidad a la gastronomía almeriense. Se trata, como muchos sabrán, de Antonio Carmona Gallardo, fallecido hace un par de años. En una estatua se representa la figura del que fue dueño de Terrazas Carmona, negocio heredado por sus padres, también conocidos en el pueblo. A lo largo de su vida, Antonio Carmona recibió multitud de premios y condecoraciones por su trabajo constante e infatigable que llevó a convertir lo que fue una sala de verbenas en un referente salón de celebraciones de todo tipo, ostentando una de las cocinas más afamadas de nuestra provincia.
Plaza de Antonio Carmona Gallardo, hijo predilecto de Vera.

Ermita del cristo.
Una de las principales excusas para visitar Vera puede ser los siete kilometros de playa, de los cuales tres de ellos están asignados para la práctica del nudismo. Por algo se convirtió hace ya años y aún sigue siendo uno de los destinos europeos preferidos por los naturistas internacionales. Se puede practicar libremente el naturismo en la playa conocida como el Playazo de Vera, aunque en el resto de linea costera que completa el término municipal de Vera, uno puede bañarse con la ropa que quiera sin el temor a miradas indiscretas. El periodo estival, que suele alargarse unos seis meses en nuestra provincia, abarrota estas playas de gente. Y es que el turismo es una gran fuente de riqueza local al igual que en los municipios vecinos de Garrucha o Mojácar, por ejemplo.

De la Vera más fervorosa y creyente nos quedamos con varios monumentos para destacar;
El convento de Nuestra Señora de la Victoria, que data del siglo XVII y fue habitado por los Padres Mínimos hasta la desamortización que se produjo durante el Trienio Liberal. Actualmente se utiliza como auditorio para todo tipo de actividades. La capilla de San Agustín, junto al antiguo edificio del hospital, se camufla entre las casas del centro histórico. La ermita de la Virgen de las Angustias, patrona de Vera. Cerca de su puerta es frecuente ver la entrada y salida de hermanas.
Plaza situada junto a la capilla de San Agustín. Con el antiguo hospital presidiendo la explanada.

Corazón de Jesús.

Subiendo al cerro del Espíritu Santo encontraremos los orígenes de Vera. Este era el lugar donde los musulmanes fundaron la ciudad de Bayra, y con ella empezó todo. Pocos años después de ser reconquistada esta ciudad por parte de los Reyes Católicos quedó destruida por un terremoto sin precedentes. Sólo quedaron algunos restos de las murallas y un aljibe que hoy es la sede del Centro de Interpretación de la ciudad de Bayra. Fue entonces cuando la población se desplazó hasta la llanura donde se asienta hoy la ciudad de Vera.

Este cerro de gran valor histórico, patrimonial y arqueológico es uno de los emplazamientos de Almería que hay que visitar alguna vez en la vida. Desde el mirador situado en lo más alto se ve el horizonte infinito mirando hacia todos los puntos cardinales. La figura del Sagrado Corazón nos acompañará a contemplar las sierras lejanas y las playas de Levante, las huertas y campos de cultivo o los pueblos de la comarca sin excepción.
Panorámica de Vera desde los restos de la ciudad medieval de Bayra, en el cerro del Espíritu Santo.

La Maravilla

Exteriores de la plaza y estatua de Espartaco.
La Plaza de toros de Vera, en la calle Mojigatos, te detendrá si no lo haces por tu cuenta y te invitará a descubrir lo que hay detrás de su fachada de piedra de estilo mudéjar. La gente que encontramos a las puertas de la plaza es la que visita a diario el coso taurino como si no pudieran respirar otro aire al que se respira en los tendidos. Son amantes de la fiesta nacional e intentan explicar a los inexpertos lo que significa este arte ancestral tan español. Anécdotas, curiosidades y efemérides se pelean unos con otros por contar. Hasta te invitan a manejar un capote, que por cierto pesa más de lo que parece.

Cinco tendidos, dos de ellos a la sombra, completan un aforo de casi cinco mil personas que pueden vibrar durante las mejores corridas en una de las plazas más antiguas de Andalucía y la más antigua de la provincia de Almería.
Los toros en Vera.
Museo taurino de Vera.
La plaza se inauguró el año 1879 con Gonzalo Mora como primer espada, según nos cuentan los aficionados a la tauromaquia que se dan cita a diario en esta plaza. En la década de 1990 estuvieron ausentes los festejos debido a una restauración que finalizó en 1997, año en el que se reinaguró, con Ortega Cano, Jesulín de Ubrique y César Rincón como maestros de ceremonia. Sobre el albero de la plaza veratense se retiró del toreo el diestro Espartaco, el cual tiene una estatua en los alrededores de la plaza.

En el Museo taurino, situado en los bajos de la plaza e inaugurado en 2002 encontraremos toda la larga historia de la tauromaquia en Vera detallada con precisión y acompañada por objetos relacionados con los festejos, donados por toreros y particulares.
Plaza de toros de Vera en un día de sol radiante.